Hace mucho tiempo que descubrí que no hay libro malo. Cuando uno se acerca a un ejemplar casi siempre hay algo que te llama o que te aleja. Porque para gustos colores, y lo que a uno no le atrae a otro lo vuelve loco.
 
A veces los libros más granes, con cientos de páginas, son elementos fríos que contienen pero no transmiten. En otras ocasiones, como ocurre en este caso, lo poco sabe a mucho y ayuda en el propósito de su existencia: contar, aunque sea superficialmente, cosas importantes según criterio del autor.
 
Eso pasa con el libro CARBONERAS DE GUADAZAÓN, un volumen que más que libro podríamos considerar casi un folleto, pero que está repleto de contenidos con los que realizar una visita satisfactoria al singular pueblo sobre el que trata.
 
Y es que su autor, Carlos de la Rica, nos da en él breves pincelas de aquellos elementos que sin duda despertarán el interés y la curiosidad del visitante.
 
Así, combinando texto con fotografías y dibujos esquemáticos, el autor hace un repaso ligero por el origen del municipio, remarcando detalles como la importancia de asentamientos desde la más remota antigüedad en la zona, pasando por documentar elementos tangibles, como lugares de culto, personajes, restos monumentales y otros elementos, entre los que se incluyen reliquias o tradiciones, lo que deja un poso intenso que permite ampliar contenidos con otras fuentes si es del interés del turista o curioso.
 
Y es que no hay más verdad que la que dice el refranero cuando afirma que, en ocasiones, "lo mucho cansa y lo breve agrada". En este libro se cumple esa máxima: algo breve, directo y conciso. Sin duda un punto de apoyo interesante para conocer la localidad de Carboneras de Guadazaón.