Panteón de los Marqueses de Moya en Carboneras de Guadazaón

Imagen de portada del artículo: Panteón de los Marqueses de Moya en Carboneras de Guadazaón

Texto y Fotos: Francisco J. Vázquez

Viajar a través de la provincia conquense es encontrarse elementos de nuestra Historia a cada paso y en cada esquina. Lugares que muchas veces pasan desapercibidos al gran público o al turista de turno que tiene en mente acercarse a lugares preestablecidos sin pararse a pensar lo que el destino pone a su paso.

Eso ocurre, por ejemplo, con uno de de esos muchos templos con los que nos cruzamos en nuestra aventura del saber: el Panteón de los Marqueses de Moya, en el municipio de Carboneras de Guadazaón. Y es que está situado justo junto a la carretera nacional N-420 Cuenca-Teruel. Imponente, elegante y que llama la atención nada más verlo, este templo es lo único que queda en pie del que fuera el importante Convento de la Santa Cruz, de la orden dominica.

Si retrocedemos tiempo atrás sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando fue donado por los marqueses Don Andrés de Cabrera y Doña Beatriz Bobadilla; donación que fue formalizada mediante escritura de herencia depositada en su iglesia, lo que pone de manifiesto no sólo la importancia del legado familiar, sino también el mecenazgo religioso.

Aunque hoy día sólo queda en buen estado el panteón propiamente dicho, originalmente éste perteneció a un convento dominico de Santa Cruz ya desaparecido (en los alrededores se conservan vestigios en ruina del mismo). Que el tiempo haya podido con él no disminuye la importancia histórica de aquel convento que se evidencian tanto en los restos de las estructuras que comentamos como en los registros que se conservan.

Este edificio (y el conjunto al que pertenecía) pone pone de relieve las fuertes tradiciones religiosas y aristocráticas que caracterizaron no sólo el municipio de Carboneras de Guadazaón, sino propia la región.

La Iglesia-Panteón de los Marqueses de Moya ejemplifica el estilo gótico isabelino, que fue un movimiento arquitectónico propio de finales del siglo XV y principios del XVI en España. Dicho estilo está caracterizado por portales elaborados, una mampostería ornamentada y la presencia de arcos de medio punto que están adornados con arquivoltas múltiples.

La construcción del inmueble comenzó en el año 1500, apremiado por las ambiciones arquitectónicas de los Reyes Católicos, que como hemos comentado estuvo destinado en un principio a la comunidad dominica. ¿Cuáles son sus características más destacadas? Para empezar está asentada sobre una sola nave, con la habitual planta de cruz latina y con un ábside plano. A ello hay que sumar los elementos medievales que constituyen las bóvedas de crucería góticas, sin olvidar los techos de madera, una pila bautismal impresionante y columnas de soporte estratégicamente repartidas.

Queda, pues, en evidencia que la Iglesia-Panteón en Carboneras de Guadazón es símbolo del patrimonio religioso local a la vez que del patrimonio artístico, con una importancia histórica y cultural excepcional y ejemplo de la influencia y peso de la religión en la zona.

El sitio está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC).

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